Sueñas, trazas, divagas...
lo que debiera ser,
lo que quisieras ser,
lo que te gustaría hacer.
Inventas, dibujas, planeas...
Mil maneras de lograrlo,
mil formas de encararlo
y cómo ejecutarlo.
Tu cabeza explora, hurga, razona...
pensamientos drásticos, prácticos y ecuaciones.
Multiplica, suma, resta, divide. Piensa!
Tu corazón late, agita y bombea
una dosis de efervescencia sanguínea
que te recorre el cuerpo.
Tus ojos se abren, se cierran y parpadean
en un minúsculo de segundos desapercibidos.
Se bloquean los sentidos y
concentras tu existencia en una
apasionante, revolucionaria y agonizante
pérdida de tiempo.
Olvidaste la mayoría de garabatos al despertar.
Con suerte algo quede prendido al azar.
Y caminas con o sin rumbo
hacia un destino , en definitiva incierto
que te tomas el trabajo de ignorar.
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